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¡Hasta siempre Piojo!

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Ayer perdimos a uno de nuestros queridos Espartanos y Damián Donnelly, quien tuvo mucha cercanía, le dedicó unas palabras.

“El Piojo fue para mi, la persona mas buena que conocí dentro de una cárcel. Me recordaba a mi hermano Naico, que también murió temprano. Por su humildad, afabilidad, escasez de palabras, su mirada, su silencio, y esa vocación de servicio que lo caracterizaba tanto. Johnatan participaba en forma pasiva y alegre, y miraba permanentemente para ver que todos la estén pasando bien, que no faltara nada en la “fiesta del encuentro”, que eran los Rosarios de los Viernes. El fue de los primeros #Espartanos del Pabellón 8 en quedarse a rezar después de comer las facturas. Y de los primeros Espartanos, fue el último en salir en libertad. Cuando lo miraba pensaba “¿qué mal pudo haber hecho El Piojo, para estar preso?”. Tengo el hábito de no preguntarles el motivo de su detención. Básicamente porque a mi tampoco me gusta que sepan mis miserias. Leyendo el libro “No Permanecer Caído” (capítulo XIV) pude saberlo y conociéndolo, estoy muy seguro de que jamás quiso que las cosas terminaran tan mal.
Me acuerdo la segunda o tercera vez que fuimos con Coco a rezar el Rosario, muy al principio, ellos no sabían que volveríamos. En lugar de anunciarnos, los espiamos por la ventana del gimnasio (que estaba fuera del pabellón) para ver cómo era la cosa cuando no estábamos nosotros y lo vimos al piojo con un secapisos, un balde y un trapo en silencio trapeando y limpiando en soledad. El único despierto. Parecía esos santos humildes y silenciosos que Dios elige misteriosamente como Faustina Kowalska (portera) o San Isidro labrador.
Johnatan nunca había rezado antes, cuenta en el libro. No faltó jamás al Rosario de los viernes. Durante más de 5 años le habrá dicho a la Virgen que ruegue por él a la hora de su muerte ¡más de diez mil veces! Así que no tenemos dudas de que hoy está en el cielo. No murió en la cárcel, ni en un asalto, ni robando, ni por mujeres… No. Estaba trabajando, haciendo las cosas bien con enorme esfuerzo. Llevó a dos amigos a trabajar con él para salir de las malas juntas. Y en una discusión con uno de ellos, recibió las dos puñaladas que lo pasaron de esta vida a una mejor, a una sin dolor, sin apremios, sin escasez.

Todos recordamos el vídeo del Piojo el día que salió de la cárcel en libertad, “cumplido”. Con una pelota de rugby en la mano, corrió cien metros para abrazarse a su amada y ese beso duró una eternidad. Ayer paso lo mismo pero en el cielo. Corrió a abrazarse a la Virgen Maria, que lo esperaba con los brazos abiertos para darle el premio y el consuelo eterno.

Piojo, acordate de nosotros donde sea que estés. Nosotros tendremos tu mansa mirada y tu sonrisa grabada para siempre”

¡Hasta pronto Piojo!
#FundaciónEspartanos

Comunicación¡Hasta siempre Piojo!

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