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Ezequiel Baraja

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“El 22 julio de 2015 salí en libertad del complejo penitenciario de San Martín, después de haber estado preso prácticamente la mitad de mi vida. Desde muy chico recorrí los institutos y las comisarías de menores que después de cumplir los 18 años se transformaron en cárceles. Estuve al borde de la muerte dos veces, la primera por una puñalada en el estómago y la segunda por un disparo en el brazo que casi me da en el pecho, ¡sin contar las veces que zafe de la policía! Pensaba que mi vida terminaría de esa manera, no tenía muchas expectativas… 

Un día conocí gente que, por intermedio del rugby, la educación, la espiritualidad y el trabajo me mostraron otra cara de la vida. Lograron sacar una mejor versión de mi, una que no conocía o mejor dicho a la que me negué toda la vida. Gracias a ellos aquel 22 de julio ya contaba con un trabajo. La confianza que depositaron en mí me llenó de orgullo y trabajé de muchas cosas que nunca imaginé hacer: lijar, repartir pizzas y empanadas, repartir cartas en un correo, cocinar en diferentes hamburgueserías… 

Entendí que la vida pasaba por otro lado y hoy tengo el privilegio de trabajar para la Fundación Espartanos coordinando los entrenamientos de personas que estuvieron presas conmigo en la U48. También trabajo en el Ministerio de Desarrollo Social en asistencia a personas en situación de calle tratando, desde mi lugar, devolver un poco de lo que a mi me dieron y enseñaron. 

Una de las cosas más locas que me pasaron desde que estoy en libertad fue en febrero del 2018, cuando hice cumbre en la montaña más alta de América (Aconcagua) sin jamás haber pisado una en mi vida y representando con mucho orgullo a mi querida Fundación. Llegué después de 18 días y lo que más me marcó fue darme cuenta de que tan lejos podía llegar si me lo proponía y que siempre pensé que mi techo era el de una comisaría o de alguna celda, pero estando en la cima me di cuenta de que no tenía techo. Hoy 31 de julio me encuentro en un avión rumbo a Rusia a tratar de conquistar la montaña más alta de Europa (Monte Elbrus) en donde voy a dejar todo con tal de comprobar si es posible y  aprovechando cada una de las oportunidades que hoy me da la vida”. 

Fundación EspartanosEzequiel Baraja

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