Trabajo y deporte, por una segunda oportunidad

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Se equivocaron, se arrepintieron y la pelota ovalada les dio una segunda oportunidad. La historia de los Espartanos representa los conceptos de arrepentimiento y de perdón que lleva a los reclusos (y a los que salieron en libertad) a tener la nueva posibilidad de ser protagonistas del mundo. Ya desde el lado del trabajo y el ejemplo, el rugby fue el deporte indicado para generar y fortalecer valores como el compromiso, humildad, trabajo en equipo, sacrificio y responsabilidad.



La fundación Espartanos comenzó en 2009 de la mano del ex jugador de rugby de San Isidro Club y abogado penalista, Eduardo Oderigo, que, luego de cruzar por primera vez con un amigo la puerta de la Unidad 48 de San Martín, decidió crear un proyecto que, a través del rugby, la espiritualidad y la formación laboral, busca la reinserción social de los internos.

Comenzando con entrenamientos en el penal, desde su creación, el programa ya pasó por más de 550 personas privadas de su libertad que, en su gran mayoría, lograron modificar su conducta social y cuenta con más de 360 voluntarios. Desde 2016, con el apoyo de la Unión Argentina de Rugby; el Ministerio de Justicia de la Nación y de la provincia de Buenos Aires, entre otras provincias, se comenzó a ampliar a las 32 cárceles federales del país, y más de diez provincias interesadas.

Durante el XX Encuentro Anual de ACDE, los partícipes de la iniciativa ofrecieron un testimonio de vida a los cientos de empresarios presentes. Uno de ellos fue Brian Handley, co-fundador, ex jugador e integrante de la firma Dass, quién remarcó que la inserción laboral de un ex convicto no solo produce un cambio significativo para su persona sino también para las empresas: “Después de darle trabajo durante dos años a los Espartanos, aprendimos que, como compañía, no estábamos preparados para eso. Tuvimos que cambiar un montón de aspecto que hoy, nos hace una mejor compañía. El desafío más grande estaba en aquellos que nosotros teníamos que cambiar para realmente llevar a cabo el mensaje final, que era mantener este proyecto en el tiempo para que genere un verdadero aporte a la sociedad”.

Más allá de los deportes, los Espartanos también tienen un componente espiritual. Desde el 25 de Mayo de 2012, todos los viernes del año se reza, ininterrumpidamente, el Santo Rosario en el Pabellón N° 8, donde convictos se unen con grupos de laicos que se acercan al lugar para adorar a la Virgen. Este, va a ser un factor relevante dentro de la Fundación que invita a los reclusos a salir adelante más allá de la religión personal, a desarrollar una vida espiritual en comunidad y, sobre todo, alcanzar el arrepentimiento como así, el sentirse perdonados.

Quién lleva adelante y organiza el rezo al Rosario de los viernes es Damián Donelly quién, además de ser voluntario del proyecto, es consultor financiero independiente. Durante el encuentro, manifestó el gran desafío que representa para las empresas sumarse a un proyecto único que contribuye, sobre todo, a la reinserción social de los ex convictos. “El desafío para las empresas es la de hacer un algo distinto en pos de la sociedad. Es un desafío de inclusión, de traspasar una frontera que parecía inalcanzable y, dentro de los riegos que administra una empresa, a desafiarse a dar un paso más a la sociedad”.



De espartanos a empresario

Los espartanos son: “Lo que me fortalece día a día para seguir adelante”, “una familia y un apoyo intenso”, “una nueva forma de vida, de compromiso y esperanza”. De esta forma, Emiliano Garrido, Cristian “Chino” Reinoso y Ezequiel Baraja definen lo que para ellos son la fundación que les dio una segunda oportunidad. Ellos, en 2015, salieron en libertad y comenzaron una nueva vida. Estudian, trabajan y continúan participando activamente en el proyecto. Presentes en el Encuentro Anual de ACDE, ellos contaron su testimonio de vida, desde sus comienzos hasta hoy y le dejaron un mensaje para todos los empresarios para que apuesten al proyecto, crean en las segundas oportunidades y, sobre todo, confíen porque el compromiso es sano, verdadera y hay muchos chicos más que están esperando.

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